miércoles, 4 de diciembre de 2013

DESCRIPCION DE LA CAPILLA DE HUARO

CAPILLA DE HUARO 
 
Seis grandiosas pinturas nos envolvían imponiéndose como un inmenso mundo pictórico donde palpitaba una realidad siniestra y terrible que se reflejaba en imágenes dantescas: EL ARBOL DE LA VIDA, LAS DOS MUERTES, LAS POSTRIMERIAS y EL INFIERNO.


En los murales que flanquean la puerta de entrada, a la mano derecha, está lo que se considera LAS DOS MUERTES: En una escena, al medio del muro, gente rica, vestida a la usanza colonial, tienen un banquete; en el extremo de la mesa una de las comensales mujeres es jalada al suelo por un esqueleto. Los demás, no parecen percatarse de lo que pasa, esto sería "La muerte del rico". En la parte superior del muro un moribundo yace en su sencillo lecho y hacia él va una procesión, esto representaría “la muerte del pobre”. Es como sí el autor hubiera querido recordarles a todos: Seas rico o pobre, solo eres polvo en el viento.

A la izquierda de la puerta de entrada está EL ARBOL DE LA VIDA: Sobre un árbol tres parejas de amantes cenan en torno a una mesa. Del árbol pende una campana que Cristo toca anunciando el final; la Virgen arrodillada ruega por los comensales. La Muerte va cortando el árbol y un demonio tira del tronco con una soga para apurar su caída. La vida es breve, muy breve.
Iglesia de HUARO. Cusco - Perú.

Luego, en el mural izquierdo, se ven LAS POSTRIMERIAS: un esqueleto vestido de túnica roja y entre cuyos huesos asoma encerrado el alma desesperada de una mujer. A su lado, los símbolos de la vanidad terrenal: mitra, tiara y corona. Y también una escena del "Juicio Final" donde se ve gente yendo al infierno y otros tantos regresando de la muerte.

Al frente, en el mural del lado derecho, está lo más impactante de todo el conjunto: EL INFIERNO. Soberbio y descomunal trabajo, reflejo de una afiebrada y poderosa imaginación que en un mural desplegó todo su talento para crear lo que es sin duda una de las mejores (y más terribles) obras artística de esta parte del mundo. Cual si fuera un cuadro del Bosco, en un reino de espanto y dolor las figuras se retuercen, se precipitan unos sobre otros, huyen, vuelan, son sometidos a las peores y más horrendas torturas y vejámenes, atormentados por demonios y bestias horribles, antes de caer a una olla hirviente o ser devorados por un Leviatán de fauces aterradoras. Existe la teoría de que Tadeo Escalante imaginó esas terribles visiones ya que fue testigo, cuando niño, del espantoso suplicio del rebelde Tupac Amaru II en 1780.
Iglesia de HUARO. Cusco - Perú.
Pero no todo acaba allí, una vez que terminamos de contemplar todo esto pasamos por el arco que separa el Sotocoro de la Nave Central y vimos el resto del templo. A la izquierda una hermosa PIEDAD y a la derecha un impresionante mural llamado LA GLORIA, quizás el único mural "luminoso": una imagen seráfica donde santos, ángeles y religiosos flotan en su ascenso al cielo en compañía de Dios y donde el mismo Tadeo Escalante se autorretrata junto a ese grupo de gente. También se ven imágenes bellísimas de la Pasión de Cristo, la Vida de San Juan Bautista y demás santos. Los murales están fechados en 1802.
Iglesia de HUARO. Cusco - Perú.
Iglesia de HUARO. Cusco - Perú.
El techo es uno de los más bellos que haya visto. Su estilo es deudor del "rococó andino", (según Pablo Macera) que se caracteriza por ser muy libre y dar rienda suelta a la imaginación, lejos de lo convencional. Toda la superficie del techo está plagada de pinturas como correspondiendo al "horror vacui" (horror al vacío), tan propio de la tradición andina. En total son ¡1.371 metros cuadrados de pintura mural! Toda una proeza artística que solo una mente vigorosa y pletórica de imaginación pudo concebir, correspondiendo a sus ansias totalizadoras de representar en este pequeño universo lo que había en la mente del hombre andino en el XVII y XVIII. Y toda en una iglesia perdida en la nada, una máquina del tiempo solo para nosotros.

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